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miércoles, 11 de noviembre de 2015

DOS TEMAS NOVELA

De la realidad a la ficción, de la literatura al periodismo
Clemencia Ardila J.

La división tradicional entre escritura de ficción y de no ficción ha sido cuestionada (en particular, a partir de los años sesenta del siglo XX) desde distintos frentes de la actividad literaria y cultural por el trabajo de novelistas, periodistas, dramaturgos, historiadores y sociólogos cuyas obras1 se caracterizan por la combinación deliberada de la veracidad documental con los procedimientos narrativos propios de la literatura de ficción.
Esta situación cobra relevancia y adquiere nuevos matices en el contexto de la literatura colombiana contemporánea en la que puede observarse cómo esta transposición se traduce en una hibridación de géneros, a partir de la cual surge, quizá, una nueva propuesta literaria, una singular manera de dar cuenta de diversas problemáticas sociales y culturales, que reclama ser analizada con el fin de precisar sus características generales.
A tal propósito obedece el análisis que a continuación se presenta de algunas obras de dos escritores colombianos, Laura Restrepo (1950) y Juan Gabriel Vásquez (1973), quienes se destacan en el ámbito nacional e internacional tanto por sus novelas, como por sus crónicas2 y, lo más importante, por franquear los límites entre la realidad y la ficción de forma tal que en sus escritos puede observarse la confluencia de técnicas y procedimientos literarios y periodísticos.
De forma explícita, por demás, estos autores declaran servirse de las estrategias propias del periodista en el proceso de investigación que precede a la escritura de sus novelas. Laura Restrepo, quien comenzó a escribir y a dar clases de literatura desde muy joven –17 años–, toma del periodismo el método y la disciplina para recolectar información, documentos y testimonios acerca de una situación, de una persona en particular, de un grupo social. Dice en una de sus entrevistas:
Antes de ser escritora, trabajé como periodista, y antes de eso, hice política durante muchos años y siento que en el proceso de escribir novelas pervive tanto la persona que hizo política como la periodista.
El hecho de escribir pasa por dos fases, la de encerrarme por meses reconcentrada con mis apuntes y mis libros y el computador, pero también, pasa por meses de andar afuera, de viajar, averiguar, preguntar, de meterme en las casas de la gente, de buscar. Eso tiene mucho en común con la tarea del reportero que por ningún motivo dejaría de hacer (Sánchez-Blake, 2001: 59).
Como bien lo señalan sus palabras, su ejercicio de escritora de ficciones no se diferencia de la del reportero en esa primera etapa de recolección de la información. En igual sentido se pronuncia Juan Gabriel Vásquez quien, como cronista y autor de ficción, ha recorrido desde los viajes de Joseph Conrad hasta el frío europeo, pasando por recónditos parajes orientales. Para Vásquez el oficio de la literatura no está exento de investigación y, por eso, del mismo modo en que procede el periodista, procura "que los primeros meses de contacto con un material que me parece novelesco estén bastante anclados en la realidad, cimentados en los testimonios de gente que haya vivido el hecho" (Ospino Pereira, 2010).
Según puede observarse en las declaraciones de estos autores, los procedimientos propios del periodismo nutren su ejercicio como escritores de ficción. Pero tal situación, que por demás es ya un lugar común, no merecería destacarse si no fuera porque ingresa al mundo ficcional como estrategia narrativa, en el caso de Restrepo, y como motivo temático en varias de las novelas de Vásquez. Los apartados que siguen se dedican, en su orden, a cada uno de estos asuntos y serán analizados en las siguientes novelas de estos escritores, a saber: La novia oscura (1999) y Hot Sur (2012) de Laura Restrepo y en Los informantes (2004) e Historia secreta de Costaguana (2007)3 de Juan Gabriel Vásquez.

1 Son casos ejemplares escritores como Truman Capote, Norman Mailer, Tom Wolfe, Gay Talese, Leonardo Sciascia, Ryszard Kapuscincski, Günter Wallraff, Manuel Vásquez Montalbán, Manuel Vicent, Eduardo Galeano, Gabriel García Márquez y Tomás Eloy Martínez; dramaturgos como Rolf Hochhuth y Peter Weiss; historiadores como Jan Myrdal, Georges Duby, Carlo Ginzburg y Ronald Fraser; y sociólogos, antropólogos y sicólogos como Studs Terkel, Oscar Lewis, Miguel Barnet y Oliver Sacks.
2 Actividad que ejercen de manera frecuente en periódicos como El País de España, El Tiempo de Colombia, las revistas colombianas Soho y El Malpensante, entre otros.
3 Premio Qwerty al mejor libro de narrativa en castellano (Barcelona); Premio Fundación Libros & Letras al mejor libro de ficción (Bogotá) 2007.

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La novela colombiana reciente ante el mercado...
Paula Andrea Marín Colorado
  
El gusto1 lector como distinción La idea del mercado como un factor que dinamiza las producciones literarias está presente desde mediados del siglo XVIII en Europa, debido a la desaparición del mecenazgo y a la emergencia del escritor profesional. En Colombia, esta figura aparece a finales del siglo XIX —con la fundación de Bedout una de las primeras editoriales (Cobo Borda)—. Es decir que, desde hace un poco más de un siglo, el mercado hace parte del establecimiento del campo literario colombiano. ¿Qué caracteriza esta discusión ahora? La ac- caracteriza esta discusión ahora? La ac- caracteriza esta discusión ahora? La actitud positiva de la crítica no especializada ante las producciones literarias más vendidas y el beneplácito del público ante las mismas, al menos en teoría; porque, tal como se expone en este artículo, el público (lectores-compradores de libros) y la crítica literaria cultural y académica siguen demeritando el trabajo de los escritores cuyas obras parecen escritas siguiendo las leyes del mercado, y validando aquellas obras cuyo valor estético está en la originalidad de la presentación y narración del tema, y en el placer difícil, como efecto de lectura, que difiere de las expectativas de entretenimiento más superficiales del lector. De esta manera, el prejuicio crítico acerca de que las fuerzas del mercado condicionan de modo creciente el destino de los productos culturales y, por ende, el gusto de los lectores, no sería la única respuesta a la situación actual de la novela en Colombia. Lo que sí han hecho las fuerzas del mercado es poner en primer plano al público lector, al instaurarlo como eje del proceso literario. Para el autor, entonces, la aceptación del público se convierte en la forma de tener un contrato a largo plazo con la editorial. Por lo tanto, la encrucijada de ver al público con indiferencia o como una amenaza se resuelve con la validación del mismo, es decir, afirmando que se escribe para un público lector y no para la legitimación ante los críticos literarios. Por su parte, los lectores se sienten privilegiados, pues ahora parecen más importantes que la crítica literaria, que los lectores “profesionales”. Los comentaristas culturales se suman a este elogio del lector; pero para la crítica cultural especializada y académica, y los libreros y distribuidores, la situación es otra.

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Gracias a los datos proporcionados por la Librería Lerner y a lo hallado, clasificado y analizado en la hemeroteca y en internet, es posible plantear la siguiente hipótesis: en el actual campo de la novela colombiana se intentan validar dos tipos de racionalidad crítica y, por ende, dos formas de apropiación de los productos literarios, es decir, dos sistemas de distinciones simbólicas que corresponden a la trasformación de la estructura del campo literario colombiano en los años noventa, transformación que cambió, a su vez, la estructura de los gustos (Bourdieu 1997, 241). Por un lado, se encuentra aquella crítica que identifica la conexión fácil con el lector por encima de cualquier otro criterio de valor estético y, por otro, aquella que toma en cuenta, sobre todo, el modo de narrar no estereotipado y la distancia narrativa como criterios de valor de las obras literarias. Estas racionalidades críticas conllevan una actitud diferente frente al modo de apropiación de la literatura: mientras la crítica centrada en la habilidad del autor para “atrapar al lector” coincide con un público que ve en los autores analizados una forma de apropiarse “democráticamente” de una práctica cultural que hasta los años ochenta estuvo más dirigida hacia grupos especializados de lectores y productores literarios (aún identificados, en su gran mayoría, con el concepto de “alta cultura” en contraste con el de “cultura popular”), la crítica centrada en el lenguaje no estereotipado coincide con la tradicional forma de buscar una distinción (Bourdieu 1988, 225-228), tanto estética como social, (fundamentada en la creencia en el arte autónomo)2 para hacerle frente a la indiferencia de la “democracia”.

A pesar de que nuestra “ciudad letrada” caiga en los años setenta (después del Frente Nacional), cuando la separación entre campo artístico y campo del poder es clara (Shouse 120) y los productores literarios surjan de las clases medias, sin relación sobresaliente con las élites culturales, políticas o económicas del país; dichos productores se relacionan con una forma de entender la literatura desde el paradigma impuesto por el boom de la literatura latinoamericana (alta tecnificación narrativa, elaboración de miradas complejas sobre la realidad latinoamericana), es decir, con “altos” valores estéticos. Estos valores coincidieron con el horizonte de expectativas de los lectores de la época: personas que, o bien provenían de clases altas y, por ende, con una tradición lectora que les permitía acceder al pacto narrativo propuesto en sus libros por los autores del boom, o bien provenían de clases medias que ya habían accedido a las universidades y que también podían acceder a este pacto. Entre estas personas se incluía al crítico literario de la época, quien también estaba de acuerdo con ese pacto que ponía a la literatura latinoamericana en una tradición universal.

Aunque en las novelas de finales de los setenta y la década de los ochenta gran parte del material de las obras provenía de la esfera de la cultura popular, este era elaborado a través de un simulacro de seducción que decepcionaba las expectativas de placer de un lector que esperara encontrar en la obra literaria el mismo deleite que hallaba en el consumo de la radionovela o el cómic (Baudrillard, citado por Amar Sánchez, 32-33). A partir de la década de los noventa, se conjugan dos fenómenos: por un lado, algunas editoriales españolas se dan cuenta de que Latinoamérica es un mercado que no se puede descuidar y vuelven (después del boom) a posar sus ojos y sus intereses en nuestra literatura (y en nuestras editoriales, que entran a hacer parte, en su mayoría, de los conglomerados españoles) como una forma de consolidar el mercado en lengua española; y, por otro, la academia literaria colombiana deja traslucir algunos signos de un cambio de paradigma frente al valor estético.

Este cambio ya era perceptible en los años ochenta debido a dos hechos: el Premio Nobel otorgado a Gabriel García Márquez y la inauguración de la Feria del Libro de Bogotá en 1988 (Cobo Borda, 184).Estos sucesos tienen como consecuencia un gran aumento del tiraje de los libros y la ampliación del mercado , cuya importancia en el campo literario es creciente. La literatura deja de ser vista —de manera más evidente que en años anteriores— como un consumo cultural para pocos; en otras palabras, es un intento de masificación del consumo literario: los libros de García Márquez demuestran que la literatura también puede ser un producto de consumo masivo (representación de altas ventas) y la Feria del Libro muestra que la literatura puede ser un gancho atractivo para llamar la atención de un amplio público (un número significativo de clientes potenciales).

1 Pierre Bourdieu define el gusto como un “sistema de preferencias concretamente manifestado en opciones de consumo” (1997, 241).

2 Esta tradicional búsqueda y “conquista” de la autonomía es la que define los fenómenos del campo literario en un momento dado de su desarrollo (según las posiciones y las tomas de posición reconocidas). Lo importante para una historia de la literatura y para los estudios literarios, en general (crítica y teoría literarias), es definir las formas en las que esta búsqueda se presenta como posible y deseable para los agentes del campo y los obstáculos que impone el sistema literario para su desarrollo (Bourdieu 1997, 98-99).

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Análisis de la novela - Notas de A. Robert Lauer


ANÁLISIS DE LA NOVELA

Mikhail Bakhtin
(1895-1975)
Notas de
A. Robert Lauer

DEFINICIÓN DEL GÉNERO NOVELA:   Una novela es un relato de lo que les sucede a ciertas personas en cierto lugar, tiempo y circunstancias.  Así que los tres elementos constituyentes de una novela son: ACCIÓN (lo que sucede), CARACTERES (las personas) y AMBIENTE (el escenario, la época, la atmósfera).

ELEMENTOS INTEGRANTES DE LA NOVELA:

I.  CONTENIDO:
     A.  Título: su sentido y función.
     B.  Asunto (resumen de la obra)
     C.  Tema (idea dominante)
     D.  Elementos de la novela:
          1.  Personajes:
               a.  Clasificación, caracteres, tipos, símbolos
               b.  Caracterización directa o indirecta
               c.  Relación entre personaje y acción
               d.  Relación entre personajes y ambiente
          2.  Ambiente:
               a.  Escenario y época (el donde y el cuando de los hechos)
               b.  Índole real o ficticia, rural o urbana, actual o del pasado
               c.  Atmósfera (sensación que prevalece en la obra)
          3.  Acción:
               a.  Naturaleza:
                    1.  Interna o externa
                    2.  En el tiempo o en el espacio o en ambos
                    3.  Tiempo  de  duración  de la  acción y  tiempo vivido.
               b.  Lógica y motivación:
                    1.  Relación causal o casual.
                    2. Obedece a motivos o propósitos humanamente comprensibles o actúa arbitrariamente o movido por fuerzas superiores.
II.  FORMA:
     A.  Estructura o composición:
          1.  Exposición
          2.  Nudo
          3.  Desarrollo
          4.  Punto culminante
          5.  Resolución
     B.  Composición: lógica o artística
     C.  Relación entre contenido y estructura:
     D.  Aspectos técnicos:
          1.  Punto de vista
          2.  Técnicas narrativas
          3.  Relación entre el autor y la forma
     E.  Estilo:
          1.  El lenguaje y sus particularidades: la lengua. 
          2.  Relación entre contenido y forma
          3.  Relación entre autor y forma
     F.  Apreciación y valores de la novela:
         1. Valores diversos: lógicos, éticos, estéticos, lingüísticos, etc.
Conceptos generales sobre la novela.

Origen: Del italiano novella. Obra de ficción, no histórica, en prosa, de más de 35.000 palabras, que crea un mundo cerrado (que atrapa al lector por su interés) a imagen de la vida (se inventa un mundo imaginario parecido al mundo real pero no pretende ser éste, i.e., no es una trascripción, registro, o fotografía de la vida) en la que va envuelta una visión del mundo y de la vida (cosmovisión o Weltanshauung).  Esta imagen de la vida es generalmente más ordenada, coherente y ordenada que la vida real.  O sea, el novelista escoge los materiales que le parecen más significativos y los organiza de una manera nueva (Hegel, Estética).  El novelista puede establecer su propia lógica en su mundo ficticio, pero este mundo de invención debe ser coherente estéticamente.   La función esencial de la novela es describir dinámicamente una atmósfera cuya misión es referir una acción concreta llevada a cabo por ciertos personajes.  Debe producir también múltiples impresiones (peripecias) y no sólo una (como el cuento).  Como estructura debe atraer irresistiblemente al lector (José Ortega y Gasset).  Según György Lukacs, la novela debe ocuparse de la vida del hombre que vive cargado de problemas y que busca valores a que asirse para solucionarlos (la novela realista sigue así una función social).   El esteticismo de la novela de vanguardia (ilusionista, de evasión social) es un escape de la lucha por buscar esos valores; esta novela acepta la condición humana como algo permanente que no puede solucionarse.  Según Jean-Paul Sartre, el novelista usa palabras como signos de comunicación para producir cambios en la sociedad, cambiando el ambiente social del hombre y el concepto que el hombre tiene de sí. (José Ortega y Gasset, Ideas sobre la novela; György Lukacs, Teoría de la novela; Lucien Goldmann, Pour une sociologie du roman; Jean Paul Sartre, ¿Qué es literatura?).  La novela también debe ser morosa en la presentación (esto es parte de la descripción) [tempo lento].  La novela también muestra explícita o implícitamente la cosmovisión del autor.  Las novelas pueden ser de tema (la visión del mundo se expresa indirectamente o en forma implícita) o de tesis (cuando se insiste en esta visión y se presenta explícitamente).


José Ortega y Gasset

György Lukacs

Lucien Goldmann

Jean-Paul Sartre

E. M. Forster
PANORAMA DE LA NOVELA:

La narrativa de la edad media tuvo un carácter épico.  Los cantares de gesta eran poemas narrativos que contaban los hechos de valor del héroe épico.  Se exalta en El Cid al héroe caído que lucha por su honor y consigue uno más alto al final de la epopeya.

BIZANTINA: Dos nobles virtuosos se separan al principio de la obra.  Sufren cautiverios, naufragios, secuestros, al final se encuentran y se casan.  Novela de acción verosímil. Persiles y Sigismunda (1617) de Cervantes.  El modelo viene de Grecia: Aethiopica (Eng. An Ethiopian Romance) [obra conocida también como Teágenes y Cariclea <Eng. Theagenes and Chariclea>] de Heliodoro (Heliodorus), escritor griego del siglo III d. de C.  Esta obra fue «encontrada» en el Renacimiento (en 1526) y publicada en 1534 en Basilea (Basel), Suiza.  Hay una edición latina de 1551.
MORISCA: De guerras y conflictos con los moros, a quienes se ven como capaces de la misma nobleza como los españoles.  Supuestamente histórica.  Novela de acción histórica. El Abencerraje.  Guerras civiles de Granada de Ginés Pérez de Hita.
NOVELA CABALLERESCA: El caballero Çifar (1300).  Narración novelesca, didáctica, hagiográfica (vidas de santos) y científica con naufragios, raptos, guerras, piraterías e intervenciones milagrosas.  Tirant lo Blanch.
NOVELA SENTIMENTAL: A finales del siglo XV.  Novelas amorosas donde se describen en forma morosa (lenta) las vicisitudes de la vida amorosa de los personajes.  Éstas son narraciones de amores no recíporcos, de poca acción, de narración alegórica.  Cárcel de amor de Diego de San Pedro.
NOVELA DRAMÁTICA: Fines del siglo XV.  Novela dramática o dialogada.  Se eliminan las descripciones y se usa el diálogo exclusivamente.  Los personajes hablan y el autor no interviene en la acción.  Tragicomedia de Calixto y Melibea (o La Celestina) de Fernando de Rojas.  La vida humana es vista como tragedia en la que el hombre es arrastrado por terribles fuerzas que no puede controlar.  Los amantes, criados, y la Celestina encuentran la muerte al final.
LIBRO O NOVELA DE CABALLERÍA: Amadís de Gaula (siglo XVI).  Se revive el espíritu de la época medieval.  Serie de aventuras fantásticas, cosas inverosímiles e idealizaciones sentimentales.  Amadís es el caballero perfecto siempre al servicio de la justicia.  Lucha contra las fuerzas del mal.  Estructura ab ovo.  Novela de acción inverosímil.  Héroe que nace secretamente, crece, se entera de quien es, participa en varias batallas y se casa al final con su amada.  Vienen de Francia: Chrétien de Troyes (Lanzarote, Perceval, Tristán).  Novela de acción verosímil o inverosímil.
NOVELA PASTORIL: Segunda mitad del XVI.  Paisaje convencional y falso, expresión amorosa insincera, mezcla de mitología clásica con supersticiones modernas.  Mucha retórica y poca acción.  Encuentro accidental.  Narraciones interrumpidas.  Conclusión dramatizada.  Ejercicios retóricos.  Novela de narración.   Diana de Jorge de Montemayor; Diana enamorada de Gaspar Gil Polo; Arcadia de Lope de Vega; Galatea de Cervantes.  El modelo para España viene de la Arcadia (1534) del italiano Jacopo Sannazaro.
NOVELA PICARESCA: Antítesis de la novela pastoril y la novela de caballería en técnica y contenido.  El héroe no es un noble sino un pícaro pobre.  Sus aventuras son desventuras.  El ideal del protagonista no es la justicia ni el amor sino la comida.  No defiende la sociedad sino que la usa, acusa y maldice.  Es totalmente realista, amarga, pesimista.  Sucesión de episodios desagradables ligados entre sí por el protagonista. Lazarillo de Tormes (1525), Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán (1599), El buscón de Quevedo (siglo XVII).  El modelo de estas obras es el Satiricón (Satyricon) de Petronio (Petronius), El Asno de Oro (The Golden Ass) de Apuleyo (Apuleius [123-180 d. de C.]) y El Lazarillo de Tormes.  Novela de contra género (contra el género de novelas de caballerías) pero no de parodia según E. C. Riley.  Preocupación social.  Novela de un individuo de casta social ínfima que pasa por muchos amos y degenera moralmente.  Novela de acción realista.  Sin cambio sicológico.  El Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán es el mejor ejemplo.
DON QUIJOTE: Primera narrativa moderna.  Novela paródica itinerante de varias peripecias, múltiples impresiones, perspectivas variadas, personajes y narradores de metaficción (se salen del marco de la novela), personajes desarrollados, situaciones realistas, cosmovisión ambigua.
Las narrativas ficticias más populares entre 1492 y 1605:
1.  La Celestina, de Fernando de Rojas.  Comedia humanista o ficción dialogada.
2.  Libro áureo de Marco Aurelio [Eng. The Dial of Princes], de Fray Antonio de Guevara.  Libro misceláneo, anecdótico, ejemplar.
3.  Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán.  Novela picaresca.
4.  Guerras civiles de Granada, de Ginés Pérez de Hita.  Novela morisca que pasa por historia.
5.  La Diana, de Jorge de Montemayor.  Novela pastoril. [romance]
6.  El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra.  Novela realista, paródica.
7.  Amadís de Gaula, novela de caballería [romance], refundición de Rodríguez de Montalvo.
8.  Cárcel de amor, de Diego de San Pedro.  Novela sentimental [romance].
Después del Quijote hay también NOVELAS ROMÁNTICAS (históricas o de tesis) [Sir Walter Scott, Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Gil y Carrasco, José de Larra]; NOVELAS REALISTAS (siglo XIX; reproducción de la vida cotidiana, género anti-romántico.  Literatura objetiva, preocupada por problemas sociales y económicos.  Novela documentada y científica basada en la realidad del mundo circundante (Balzac).  La novela realista puede ser de tesis (propósito didáctico y polémico; el autor manipula a sus personajes para probar su tesis sin dejar que los personajes evolucionen por sí mismos: Fernán Caballero (Cecilia Francisca Josefa Böhl von Faber), Alarcón [El escándalo], Juan Valera, Benito Pérez Galdós [El amigo manso]); NOVELAS NATURALISTAS (realismo brutal a la Émile Zola; temas crudos [prostitución de infantes] y ambientes sórdidos [fábricas deshumanizadoras]: Emilia Pardo Bazán, Los Pazos de Ulloa, La madre naturaleza; Clarín (Leopoldo Alas), La regenta; Blasco Ibáñez, La bodega; y NOVELAS REGIONALES: reproduce las costumbres, ambientes, dialectos, y particularidades lingüísticas de una determinada región (José María de Pereda, Sotileza, El sabor de la tierruca; Palacio Valdés, Marta y María).

Las novelas modernas son singulares: Niebla de Miguel de Unamuno; La voluntad de Azorín (José Martínez Ruiz), etc.  La novela contemporánea presenta un mundo inquietante, inestable, en peligro.  Presenta enigmas, no lecciones.  Es incompleta en la presentación del escenario y los personajes, que actúan en forma inconexa o contradictoria, como en la vida real.  Se usa el psicoanálisis.  Se desprecia lo racional.  Se exploran mundos interiores, visiones de locos o ultra-personales, el inconsciente (Yo el supremo, de Roa Bastos), el ensueño, el estupor alcohólico (El compadre, de Carlos Droguett), el recuerdo (Proust), la imprecisión fugaz (Henry James, Virginia Woolf).

PERSONAJES: flat (llanos) o round (redondos) [E. M. Forster].  Los primeros se construyen alrededor de una idea o de una pasión única (el poder, el amor, la obsesión, etc.).  Los redondos tienen varias facetas, son personajes dudosos, contradictorios, heroicos y mezquinos a la vez, misteriosos, no predeterminados por el novelista, que se hacen a sí mismos a lo largo de la obra, seres enormes, indecisos, invisibles en sus tres cuartas partes, como témpanos de hielo (icebergs) [Forster].

PERSPECTIVISMO: No hay verdad absoluta; todo es relativo.  Cada persona tiene su propia verdad, su propia visión del mundo, su forma propia de hablar. Su visión del mundo es íntimamente personal y propia.  Puede haber varios puntos de vista (Quijote, Carlos Fuentes)

CLASIFICACIÓN DE LA NOVELA POR TÉCNICA (José Ortega y Gasset):
1.   Por técnica:
      a.  Novela narrativa
      b. Novela autobiográfica (punto de vista narrativo de primera persona)
          1.  Diario
          2.  Memoria (Güiraldes, Don Segundo Sombra; Rivera, La vorágine).
                 c.  Novela epistolar (Valera, Pepita Jiménez; Bram Stoker, Drácula)
                 d.  Novela dialogada (Pío Baroja, Paradox Rey).  Predominio del diálogo.
                 e.  Novela alegórica (Franz Kafka, El castillo)
                 f.  Novela pictórica y novela dramática: 
                       1).  Novela pictórica o panorámica: insiste en un lienzo ininterrumpido de narración con la presencia del autor siempre a la vista (Tolstoy, La guerra y la paz)
                       2).  Novela dramática.  El autor desaparece de enfrente del lector y trabaja su material a base de escenas o cuadros trabados entre sí por resúmenes narrativos (G. Flaubert, Madame Bovary; Valle Inclán, Tirano Banderas)

CLASIFICACIÓN DE LA NOVELA SEGÚN ORTEGA Y GASSET Y RAFAEL LAPESA, Introducción a los estudios literarios:
     a.  Novela ilusionista.  Relatos aventureros y narraciones situadas en ambiente fantástico o idílico.  Interesan los personajes mismos, extraordinarios y atrayentes, y la complicación de la acción (peripecias múltiples).  Libros de caballerías, novelas pastoriles, bizantinas (Heliodoro, Aethiopica; policíacas (Ian Fleming, James Bond, etc.).
     b.  Novela realista.  Forma veraz e intensa de pintar almas y ambientes: 1) Novela PSICOLÓGICA (analiza los caracteres); 2) DE COSTUMBRES (describe círculos sociales).

ELEMENTOS INTEGRANTES DE LA NOVELA: Una novela es un relato de lo que les sucede a ciertas personas en cierto lugar, tiempo y circunstancias.  Así que los tres elementos constituyentes de una novela son: ACCIÓN (lo que sucede), CARACTERES (las personas), y AMBIENTE (el escenario, la época, la atmósfera).

1.  ACCIÓN.  Contenido de los hechos.  Sucesos unidos que se desarrollan con intensidad progresiva hasta llegar al PUNTO CULMINANTE.  El elemento central de interés es el CONFLICTO de fuerzas: externo y objetivo [de un personaje con otro; de un personaje con un ambiente; de un personaje con su destino] o interno y subjetivo.  La forma en que los sucesos de la acción están organizados se llama COMPOSICIÓN o ESTRUCTURA: cronológico y causal [estructura lógica: ab ovo]; o libre o artística [in medias res o in extremas res, que requieren retrospecciones temporales > flashbacks, etc.].  La ESTRUCTURA de la novela se divide en 3 partes: 1.  EXPOSICIÓN (el estado de las cosas antes del conflicto), 2. NUDO o DESARROLLO (el desenvolvimiento de la acción en línea ascendente hasta llegar al punto culminante), 3. DESENLACE (la solución de la situación problemática).

2.  CARACTERES.  Los PROTAGONISTAS son de participación más destacada.  Hay personajes EPISÓDICOS que aparecen en un sólo momento.  La caracterización es DIRECTA cuando el autor nos informa cómo son, e INDIRECTA, cuando la personalidad del personaje se desenvuelve ante el lector por medio de lo que hace, dice y por lo que otros piensan de él.  Los personajes pueden ser ESTÁTICOS, DINÁMICOS, EVOLUTIVOS, PLANOS, y REDONDOS.  Los caracteres tienen individualidad y vida propia (Don Quijote, Hamlet, Falstaff); los tipos representan un grupo o clase.

3.  AMBIENTE O MARCO ESCÉNICO: El lugar y la época en que se desarrolla la acción constituye el ambiente.  El ámbito espacial puede abarcar el mundo eterno (Jules Verne, La vuelta al mundo en ochenta días) o un lugar único y particular (un sanatorio para tuberculosos en La montaña mágica de Thomas Mann).  En las novelas de aventura y de acción el ambiente es extenso, en las de carácter psicológico es más reducido.  El TIEMPO puede abarcar varias generaciones (La guerra y la paz) o durar un día (Ulises de James Joyce).  No todo el tiempo de la acción es vivido por el lector.  El tiempo vivido por el lector es casi siempre mucho menor que el tiempo de duración (excepción: Ulises).  La retrospección o flashback (analepsis) es el recurso habitual de la vuelta atrás en el tiempo (v. gr., un recuerdo); la anticipación o flashforward (prolepsis) es el recurso de adelantarse al tiempo cronológico (e.g., una profecía o una conjetura).  También hay tiempo circular (se puede leer la novela por cualquier página ya que el orden de la lectura es indiferente: La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes).  La presentación del marco temporal espacial puede ser DIRECTA (el autor mismo nos informa el lugar y época) o INDIRECTA (el lector tiene que llegar a sus propias conclusiones basándose en evidencia interna, histórica, geográfica, cultural, etc.).

TÉCNICAS NARRATIVAS: El PUNTO DE VISTA narrativo se relaciona con la mente o los ojos que ven la acción narrada, que puede ser la del propio autor o la de un personaje o espectador de la acción.  Los PUNTOS DE VISTA son de TERCERA y de PRIMERA persona: La perspectiva de la TERCERA persona es la del autor omnisciente que ve la acción y la comunica al lector.  El autor tiene conocimiento absoluto de todo, no sólo de los sucesos exteriores sino de los sentimientos más íntimos de sus personajes.  El autor omnisciente puede adoptar una actitud subjetiva (opinando y comentando sobre la acción o los personajes: Thackeray, Vanity Fair), o una actitud objetiva (voz narradora despersonalizada: James Joyce).  El autor como observador (tercera persona limitada) ve y cuenta la acción pero no con un conocimiento absoluto sino LIMITADO.  En este caso hay cosas que el autor «ignora».  El punto de vista también puede ser una INTELIGENCIA CENTRAL, cuando el autor narra en tercera persona pero viendo las cosas a través de un personaje (lo que ese personaje no percibe tampoco lo percibe el autor).  Pero la perspectiva puede cambiar de personaje a personaje (PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR AMBULANTE o roving narrator [Caroline Gordon & Allen Tate, House of Fiction).  PRIMERA PERSONA.  El punto de vista del PROTAGONISTA o primera persona central.  El personaje principal cuenta su propia historia en primera persona (Rivera, La vorágine).  También se puede adoptar el punto de vista de un PERSONAJE SECUNDARIO que narra en primera persona la historia del protagonista (Scott Fitzgerald, The Great Gatsby).  El punto de vista puede ser también de un mero OBSERVADOR, o PRIMERA PERSONA PERIFÉRICA (observador marginal, sin participación activa en la acción, pero que fue testigo de ella).

PROCEDIMIENTOS NARRATIVOS.   TÉCNICA NARRATIVA TRADICIONAL: El autor omnisciente narra directamente los acontecimientos en forma general o panorámica (visión general de las cosas) o escénica (momentos seleccionados, ciertos trozos de la vida). TÉCNICA EPISTOLAR (serie de cartas.  La voz del autor desaparece y quedan las de los corresponsales: Juan Valera, Pepita Jiménez; Bram Stoker, Drácula). TÉCNICA DIALOGADA (el autor desaparece y quedan los personajes dialogando.  La voz del autor se oye de vez en cuando en acotaciones o notas (Pío Baroja, Paradox Rey; Ramón del Valle Inclán, Tirano Banderas). TÉCNICA DE MEMORIAS (en primera persona, desde el presente, un personaje recuenta la historia del pasado hasta llegar al momento presente de la historia). TÉCNICA DE DIARIO (se van anotando los acontecimientos más significativos de la vida del personaje y así se teje la historia).

ACERCAMIENTOS NARRATIVOS (SUBJETIVISMO MODERNO): MONÓLOGO INTERIOR o «fluir de la conciencia» (el narrador narra impresiones fugaces en forma delirante, sin orden temporal.  Su conciencia fluye y se exponen los sentimientos más íntimos sin organización lógica tal y como vienen a la mente.  A veces se eliminan los signos de puntuación y las estructuras gramaticales.  Este discurso refleja el caos interno del personaje.  A veces no hay pausas, comas, o puntos.  Libre confesión: Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Agustín Yáñez).  CONTRAPUNTO: La simultaneidad de planos distintos presentados a la vez (en una misma página los personajes van del presente al pasado y regresan al futuro, etc.  Simultaneidad de tiempos, lugares y personajes sin prevenir al lector del cambio.  Provoca esta lectura confusión al lector. ENFOQUE NARRATIVO MÚLTIPLE:  Se presenta una acción desde diferentes puntos de vista.  Técnica cubista.  Luces de bohemia de Valle Inclán (forma de novela dialogada); Rashomon de Akira Kurosawa; ciertas partes del Quijote). La pluralidad de perspectivas plantea nuevas dificultades al lector, que entonces tiene que escoger.

TONO: La actitud del autor hacia un objeto, situación, o personaje, o ideas discutidas por los personajes.  El tono es la voz del autor.  Puede ser serio, sarcástico, grave, irónico y es elemento indispensable para la recta interpretación del sentido de la narración.  El tono sirve para indicarnos de que lado caen las simpatías del autor.  SÍMBOLOS (representaciones concretas u objetivizaciones externas de ideas): por ejemplo en títulos (Benito Pérez Galdós, Doña Perfecta; Rómulo Gallegos, Doña Bárbara) o en los nombres de los personajes (Tirano Banderas, Don Inocencio, Nosferatu [«no muerto»], Chew Mee [The Man with the Golden Gun], Placerdemivida [Tirant lo Blanch]).

En el siglo XX, en cuanto a narración ficticia se refiere, preferimos lo subjetivo (la verdad habita en el interior del hombre), lo personal, donde cada personaje se define por sus palabras y sus obras mucho más que por su caracterización previa que de él nos hace el autor. El autor ha desaparecido.  Los personajes han quedado en libertad para actuar.  El autor no debe ser el juez de sus personajes sino un puro testigo imparcial.



TOMADO DE:
http://faculty-staff.ou.edu/L/A-Robert.R.Lauer-1/Novela.html

lunes, 7 de septiembre de 2015

Juan Gabriel Vásquez en conversación con Felipe Restrepo Pombo



Juan Gabriel Vásquez en conversación con Felipe Restrepo Pombo




Juan Gabriel Vásquez, Premio Alfaguara de Novela 2011 por El ruido de las cosas al caer, presenta su último trabajo, Las reputaciones, donde narra la historia de Samanta Leal, de 35 años, que con mentiras se introduce en la casa de Javier Mallarino, el mejor caricaturista político de Colombia, para rogarle que le ayude a recordar lo sucedido en esa misma casa 28 años atrás. En conversación con Felipe Restrepo Pombo.